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Existe la felicidad?

Existe la felicidad? Es una pregunta no tan fácil de responder. Me animo a decir que en términos de tiempo y espacio, definitivamente si. Vale decir, yo fui feliz. Muy feliz. En otro momento, claro. Tampoco podría decir que no soy feliz ahora. Creo que soy casi por definición una persona feliz. Es sólo que tal vez no lo puedo apreciar o tengo una expectativa demasiado alta y entonces tal vez no estoy a la altura de las mismas. Digo al final del día, si tenés menos expectativas, probablemente seas feliz con cualquier cosa.  Lo que si encuentro definitivamente falso es reemplazar la felicidad por el éxito. Ser exitoso no reemplaza a ser feliz. Son cosas muy distintas. Tal ez un éxito pasajero, nos haga sentir felices, ahora eso no necesariamente se sostiene en el tiempo. Entre otras cosas porque el éxito trae aparejadas otras demandas que, de nuevo, deben ser satisfechas.  San Agustín dice que la felicidad está en conocer a Dios y que Dios está adentro nuestro y no fuera. Es fel...

Un alemán perdido...

 "Y si la orientación no me falla hoy, estoy mirándote desde Madrid. Desde esta posición, estás muy bien" El novio del olvido - Andrés Calamaro  Y acá estoy yo, mirándolos desde Madrid, este domingo por la tarde. Me vine a visitar amigos, a hacer negocios con los vinos y a re-conectarme con lo que soy. o a tratar de "des-alienarme" un poco, que es más o menos lo mismo.  La verdad es que me hizo muy bien. Visitar amigos siempre nos hace bien. Creo que no puedo entender la vida desde otro lugar. Solo que me cuesta mucho salir de mi casa y entonces no lo hago tan seguido. O casi nunca.  Me cuesta entender por qué, ahora yo soy bastante miedoso. Eso hace que encuentre seguridad en lo conocido y trate de evitar lo que no me resulta tan familiar. Por supuesto, en ese contexto, mi casa es mi fortaleza y todo lo exterior, una zona de peligro de distinta intensidad. Obviamente, cuanto más lejos, más desconocido y por ende, más peligroso. Supongo que todo se reduce a algún mo...

La luz al final del túnel...

Soy un nostálgico. Un bohemio. Bueno, no al nivel de los que se van a vivir a San Telmo o en este caso a alguna parte pobre de Berlín. Ahora soy de esos que tienen una cabeza llena de recuerdos increíbles, una memoria prodigiosa para los hechos alegres de mi vida y también, porque no, para los no lo fueron tanto. Y creo que esa esa una diferencia muy importante con lo que percibo en este país. La vida interior existe y es muy profusa de este lado del planeta. Ahora el alemán encuentra la alegría a su tragedia en el futuro. Están disfrutando de lo que va a venir en contraposición a un presente tal vez más gris. Mi mirada en cambio es la del cangrejo: yo encuentro regocijo en lo que pasó, en lo que viví y en como lo viví. Ese es el combustible para aceptar el presente, el hecho de sentir que tal vez se me dio en demasía y ahora entonces le toca a otro. El futuro, directamente no existe. Y eso es tan así porque en Argentina nadie está pensando en lo que va a estar haciendo en 4 meses. Dis...

El tenis, mi perdición...

  Hoy me tocó jugar la final del master de la zona de Neuss, que sería algo así como la primera ciudad grande al lado del pueblito. Perdí, creo que jugué bien dentro de lo que juego y encima tenía un dolor tremendo en el brazo, así que me voy feliz con mi 2do puesto.  El tenis es una de esas cosas que heredé. Mi familia extendida del lado de mi madre tiene un campo en la zona de cañuelas y ahí adentro cada familia tiene una casa. En el centro del club de campo, 2 canchas de tenis en las que veía jugar a mi madre con sus primos.  Cuando tenía 5 o 6 me regalaron mi primera raqueta marca "mundial" y con esa empecé a jugar. Nos hicimos socios de un club, después de otro y la pasión siguió creciendo. Creo que a los 10 jugué mi primera final en algo que se llamaba "la posta de las lomas", unas canchas privadas que estaban en San Isidro, cerca de la casa de unos primos. Esa la gané...era contra una nena....jaja. Me dieron una caja de chicles y una remera de bazooka. Otro r...

De la comida y las tragedias...

  Esta semana que pasó, la despedí a mi madre que estaba de visita en casa. La verdad es que pasamos un montón de días juntos y por algún u otro motivo, nunca tuvimos un rato para una charla sincera. Digo, en el día a día a veces no nos decimos las cosas y tal vez no tenemos un rato para reflexionar sobre esta o aquella situación. Al momento de la despedida, cuando alguien se va, en esos últimos momentos, tal vez nos damos cuenta (o no) de lo que está pasando y nos hacemos presentes desde otro lugar. Las despedidas suelen ser una tragedia, por más que las tengamos que aceptar como parte de la vida y que hasta a veces nos ayuden a crecer. Y hay una canción de Mike and The Mechanics que justamente estuve escuchando estos días (además de un montón de canciones de Cristian Castro al que le voy a dedicar otro post) que habla justamente de lo difícil que es decirse las cosas de frente, de como el pasado define nuestro presente y por ende afecta nuestro futuro.  En el fondo, cuando c...

Los alemanes y sus horarios

 Alemania es el país de las reglas. Sucede que básicamente hay reglas para todo y encima son observadas porque todos de alguna u otra manera contribuyen a la ejecución de la norma. Es como si todos fuésemos policías encargados de mantener el orden público haciendo valer la ley.  En ese contexto, los horarios tienen una lógica especial, porque le ponen inicio y final a las actividades y no hay un espacio para acomodarlo. A las 9 es a las 9 y no a las 9:05 o a las 8:55. Supongo que tendrá que ver, entre otras cosas, con que el clima no ayuda y entonces no llegar a tiempo supone que el que está esperando la pase tal vez mal si es un encuentro en una esquina. Viniendo de un lugar en el que los horarios no existen, porque el clima es bueno y se vive relajadamente, debo decir que el de los horarios es de las cosas que más me cuesta incorporar. No solo los horarios, dicho sea de paso, sino esa costumbre infinita de pactar encuentros para dentro de 4 semanas a una hora determinada. Si...

El armario

  Me costó muchísimo la separación. No solo en términos materiales, porque dicho sea de paso separarse acá en Alemania sale realmente muy caro, sino más bien en toda lo que sería la parte emocional. Al punto de pensar muchas veces que sentido tiene o tuvo todo lo que hice. Y fue justamente al principio de la separación en la que sucedió esta historia que voy a compartir.  Conseguir un departamento en Alemania es bastante complicado. Cada vez que aparece alguno, hay una lista infinita de candidatos que lo quieren y el sistema de alguna manera beneficia a los locales o al menos no beneficia a los extranjeros entre otras cosas porque probablemente no hablen bien el idioma ni conozcan bien los códigos no escritos.  Al principio iba alquilando departamentos por AirBnB hasta que me quedó claro que la única alternativa era conseguir algo fijo y me di a la tarea de empezar a recorrer lugares. Cuando finalmente encontré uno y me pude mudar, el mismo estaba completamente desamoblad...