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Un alemán perdido...

 "Y si la orientación no me falla hoy, estoy mirándote desde Madrid. Desde esta posición, estás muy bien" El novio del olvido - Andrés Calamaro 

Y acá estoy yo, mirándolos desde Madrid, este domingo por la tarde. Me vine a visitar amigos, a hacer negocios con los vinos y a re-conectarme con lo que soy. o a tratar de "des-alienarme" un poco, que es más o menos lo mismo. 

La verdad es que me hizo muy bien. Visitar amigos siempre nos hace bien. Creo que no puedo entender la vida desde otro lugar. Solo que me cuesta mucho salir de mi casa y entonces no lo hago tan seguido. O casi nunca. 

Me cuesta entender por qué, ahora yo soy bastante miedoso. Eso hace que encuentre seguridad en lo conocido y trate de evitar lo que no me resulta tan familiar. Por supuesto, en ese contexto, mi casa es mi fortaleza y todo lo exterior, una zona de peligro de distinta intensidad. Obviamente, cuanto más lejos, más desconocido y por ende, más peligroso.

Supongo que todo se reduce a algún momento de mi infancia en el que me habré sentido perdido o vulnerable. O a lo mejor a haber tenido un hogar con demasiada contención que en el fondo me generó algún tipo de dependencia. 

En cualquier caso, me gusta viajar, lo necesito y me hace bien. Se traduce en cambio en stress, inseguridad y situaciones que en la medida de la posible, trato de evitar. Porque viajamos para pasarla bien. nadie pagaría un viaje para pasarla mal. Afortunadamente, una vez más, lo pasé demasiado bien. 

Hay algo que me genera de todas maneras angustia y es esa sensación de estar perdido. Soy de perderme incluso en este mundo en el que los celulares nos dicen en todo momento adonde tenemos que cruzar para llegar a destino. Lo que pasa es que ningún celular, al menos de momento, nos va a devolver el sentido de la ubicación, ese que perdí o que nunca tuve.

Si es cierto eso de que en aquello que más tememos está nuestro mayor deseo, me debería obligar a viajar más, sin miedo a perderme. Difícil perderse cuando uno ya esta perdido además. Los resultados están a la vista: me re-encontré con mis amigos y la pasamos de 10. Me fui a visitar a un primo y lo mismo. Me junté con una embajadora de vino argentino y armamos una nueva estrategia para salir a vender vinos. Fue todo ganancia.  

Me llevo algo más además. La conclusión de que estoy solo porque es lo que elegí. Las probabilísticas dicen que por cada hombre hay 1.1 mujeres. Saquemos las que eligen no estar con nadie o con otra persona, el grupo sigue siendo superior y siguen habiendo más mujeres solas que hombres solteros. 

En definitiva, por más que lo quiera resolver, mientras la respuesta interior siga siendo "No", la cosa no va a pasar. Ni en Kaarst, ni en Buenos Aires ni en Madrid. No es contexto, es decisión. No es miedo a viajar, sino pánico a volver a enamorarse.

Vaya uno a saber de donde salen tantos miedos y condicionamientos. Y vaya uno a saber por qué me tuve que venir a Madrid para sacar esta conclusión. De todas maneras, como bien dice Ándrelo, acá estoy mirándote desde Madrid. Desde esta posición, estás muy bien, Seguí así, ya me voy a animar. 

Si pude viajar y perderme en un tren que iba con destino a San Sebastián (literal) y no angustiarme mucho (bastante), puedo hacer cualquier cosa. Dulce del leche y Nutella. 2 copas de vino y hablamos. Porque el que busca, encuentra. Por más perdido y por más miedo que tenga.

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