Volver con la frente marchita...o no tanto. Después de una semana tremenda en la que terminé agotado después de cerrar la compra del lote de vinos, pongo la mira en mi próxima estación: Buenos Aires. y porque no también el sur patagónico donde voy a estar descansando merecidamente unos cuantos días. Creo que no puedo más que agradecer a Dios por la vida que tuve y la que tengo. Después de varios años en los que me la pasé realmente mal, el futuro parece promisorio. Es algo que, debo insistir, no lo tenía ni siquiera en el radar. Puede haber estado escrito en algún lado, yo naturalmente no lo sabía. Yo me vine a Alemania para regresar, eso siempre fue así. Como todo en la vida, a falta de un vehículo que me lleve de vuelta, me tuve que fabricar uno. Y acá estoy al frente de una distribuidora global de vinos argentinos que promete llevarme y traerme en cualquier dirección. Nada mal. Fue una semana durísima de todas maneras, porque no fue fácil cerrar toda la parte económica de...
" No pido perdón, ¿para qué? si me va a perdonar, porque ya no le importa... siempre tuvo la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta". Joaquín Sabina - 19 días y 500 noches Lo decía el otro día en mi cuenta de Twitter: llevo vividas un par de vidas y la de bodeguero en Alemania no entraba en la imaginación de nadie, mucho menos en la mía. Bueno, tal vez no tanto. De acuerdo a la historia que contaba mi padre sobre el árbol genealógico de su familia, había una suerte de antecesor que era el catador en la corte del rey. Entonces tal vez por ese lado puedo conectar un poco esto con aquello y también reco...