Lo mencioné antes: creo en el destino. No en la predestinación. Me refiero en este caso como destino, a la razón de ser que cada uno tiene que descubrir, el sentido último de la vida. La predestinación por el contrario sería como un camino fijo que uno recorre sin siquiera proponérselo. Una novela escrita de antemano. Así las cosas, considero que uno, incluso sin saberlo, se va preparando para algo. Definitivamente hay un montón de condiciones previas que están ahí, aun cuando no las veamos. Se hace visible lo invisible, por decirlo de alguna manera, cuando tenemos la capacidad de observar el recorrido. Y justamente son condiciones y no condicionamientos porque es destino y son elecciones personales y de terceros. La famosa libertad interior. Probablemente un deportista de alto rendimiento, se haya preparado para llegar antes de siquiera haber sido consciente. Por supuesto que hay mucho sacrificio y como escuché el otro día, mucho de saber decir no a determinadas conductas p...