Volver con la frente marchita...o no tanto. Después de una semana tremenda en la que terminé agotado después de cerrar la compra del lote de vinos, pongo la mira en mi próxima estación: Buenos Aires. y porque no también el sur patagónico donde voy a estar descansando merecidamente unos cuantos días. Creo que no puedo más que agradecer a Dios por la vida que tuve y la que tengo. Después de varios años en los que me la pasé realmente mal, el futuro parece promisorio. Es algo que, debo insistir, no lo tenía ni siquiera en el radar. Puede haber estado escrito en algún lado, yo naturalmente no lo sabía. Yo me vine a Alemania para regresar, eso siempre fue así. Como todo en la vida, a falta de un vehículo que me lleve de vuelta, me tuve que fabricar uno. Y acá estoy al frente de una distribuidora global de vinos argentinos que promete llevarme y traerme en cualquier dirección. Nada mal. Fue una semana durísima de todas maneras, porque no fue fácil cerrar toda la parte económica de...